Tómame, condename con la mirada
Mátame, deja que mi alma te vea de lejos
Callame, mi voz hoy no dirá nada...
El especio entre ese estrecho que queda entre nosotros
está guardado para que se pierdan los minutos.
Tu boca cerca, la mía fría, tus manos tersas, las mías tiemblan.
Bésame, concreta el acto mismo
Mirame, mis ojos están contigo
Hablame, mi voz se queda en tu oído.
Las manos juntas que llevamos al andar
se nos mezclan fuerte, como el cielo sobre el agua.
Tus ojos bellos, los mios secos, tu cuerpo dulce, el mío agrio.
Grítame, pideme desde la distancia
Aprietame, que siento que me pierdo
Llamame, yo hoy y siempre te protejo.
Conozco las cicatrices de tu alma, las de tu cuerpo también
algunas heridas que quedan abiertas, en mis manos cerrarán.
Tu linda silueta, la mía en sombras, tu corazón abierto, el mío en tus manos...
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