lunes, 9 de agosto de 2010

Heridas abiertas

Qué lindo es cuando te toco donde más te duele... Qué lindo es tenerte entre mis brazos y abrir tus heridas, y ver cómo te duele…

Ahí justo donde tu boca se abre y me regala algo qué pareciera casi alcanzar con los dedos, aquellos dedos que se funden en tus llagas…
Ahí donde más te duele.

Y tu piel se derrite cuando el calor de mis manos se acerca a tu culmine sentimiento de ardor cuando tu garganta siente enredarse en el aire, cuando tu aliento se torna duro y tu respiración acelera tus ganas de morir.

Mientras entierro más profundo las uñas en tu desgarrada piel que grita junto contigo, que se contrae junto con tus manos, pero ¿Qué importa? Si no quieres hacer nada al respecto.
Porque te encanta que toque tus más profundos miedos.

Dime mentiras sucias y hazme caer más profundo dentro de tus grietas, que es ahí donde más te duele. Y déjame encerrado en tus dientes, porque sabes que me duele, y donde todos descubren que están rotos, y se cubren por miedo a ser delicados a la masacre.

Y déjame tocarte ahí donde te duele, y donde no puedes arrancar, donde tus gritos se hacen agudos y piden clemencia, libertad y misericordia… Pero es donde yo no puedo parar, porque sé que es ahí donde más te duele…

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