Me duele la vida,
sí, me duele la vida, me duele la espera, me duele la ausencia.
Me duele la distancia, pero también me duele el no entenderla.
Me duele lo que no he dicho y también me duele lo que tengo guardado.
Me duelen los hechos no consumados, me duele lo estrecho y lo que se ha deshecho por algo no planeado.
Me duele el susurro que nunca me diste, el espacio que entre mi piel y tu boca dejaste.
Me duele lo dulce, lo amargo, el sabor de lo no vivido.
Me duele que el cielo no me llore, que la lluvia no me bañe.
Me duele la muerte de las cosas pendientes, del detalle inherente y la herencia de este, los surcos en tu mirada cuando te marchas… Me duele tu ida.
Me duele el pecho, no el que tengo, si no el que no, me duele el que no comparto.
Me duele y me desarmo, porque no dices nada, ni gracias, ni de nada.
Me duele la esencia de la ausencia misma, ya te dije, pero me duele más cuando sé que aun estás.
Me duele porque no puedo decirte nada, no me corresponde, no es mío y nunca fue de mi propiedad.
Me duele la herida que dejaste abierta, esa ventana mal cerrada, que estaba y aún está.
Me duelen tus manos que ya no siento, que ya no quiero.
Me duele tu aroma, tu estancia y la instancia misma de mirarte desde lejos.
Me duele que con tus ojos me mires, pero no con los que quiero, me miran vacíos, sin sueño y con un dueño que no soy yo.
Me duele la vida, el dolor mismo, me duele tu imagen, me duele tu ser.
Me duele tu llanto, me duele tu risa, me duele tu cuerpo, que mío no es.
Me duelen los ojos, me duelen y te miran, te miran y no quiero, porque solo tu olvido deseo.
Me duele la espera, que no es mía, me duele el pensamiento, que no está conmigo, me duele la persistencia del dolor mismo que dejó tu ausencia, pero más me duele cuando es en tu presencia.
Me duele la distancia, pero también me duele el no entenderla.
Me duele lo que no he dicho y también me duele lo que tengo guardado.
Me duelen los hechos no consumados, me duele lo estrecho y lo que se ha deshecho por algo no planeado.
Me duele el susurro que nunca me diste, el espacio que entre mi piel y tu boca dejaste.
Me duele lo dulce, lo amargo, el sabor de lo no vivido.
Me duele que el cielo no me llore, que la lluvia no me bañe.
Me duele la muerte de las cosas pendientes, del detalle inherente y la herencia de este, los surcos en tu mirada cuando te marchas… Me duele tu ida.
Me duele el pecho, no el que tengo, si no el que no, me duele el que no comparto.
Me duele y me desarmo, porque no dices nada, ni gracias, ni de nada.
Me duele la esencia de la ausencia misma, ya te dije, pero me duele más cuando sé que aun estás.
Me duele porque no puedo decirte nada, no me corresponde, no es mío y nunca fue de mi propiedad.
Me duele la herida que dejaste abierta, esa ventana mal cerrada, que estaba y aún está.
Me duelen tus manos que ya no siento, que ya no quiero.
Me duele tu aroma, tu estancia y la instancia misma de mirarte desde lejos.
Me duele que con tus ojos me mires, pero no con los que quiero, me miran vacíos, sin sueño y con un dueño que no soy yo.
Me duele la vida, el dolor mismo, me duele tu imagen, me duele tu ser.
Me duele tu llanto, me duele tu risa, me duele tu cuerpo, que mío no es.
Me duelen los ojos, me duelen y te miran, te miran y no quiero, porque solo tu olvido deseo.
Me duele la espera, que no es mía, me duele el pensamiento, que no está conmigo, me duele la persistencia del dolor mismo que dejó tu ausencia, pero más me duele cuando es en tu presencia.
I love it :)
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